4.2.10.2       Proyecto de acción: Artesanía en lana.

El objetivo del proyecto propone la realización de un emprendimiento con el Grupo de Apoyo al Artesano de Tambores (GAAT) a través del que se promocione y comercialice la producción de la zona en ferias, exposiciones y eventos nacionales y locales en los que participa esta institución. Paralelamente, la realización de este emprendimiento requeriría superar la falta de capital de trabajo de las tejedoras mediante un sistema de créditos para compra de materiales que se financiaría a partir de un Fondo Rotatorio gestionado por el GAAT.

La artesanía en lana de la zona es de dos tipos:

-          Lana industrial e hilo, fundamentalmente tejido a mano.

-          Lana cruda sucia o lavada; básicamente para producción de ponchos, jergas y mantas.

En el caso de la producción artesanal en lana industrial, la misma se concentra en un grupo de tejedoras organizadas en forma cooperativa (Cooperativa de Tambores, COTAM) que integra Manos del Uruguay.

Actualmente existen 17 tejedoras agrupadas entorno a la cooperativa en forma estable, frente a un total de 50 tejedoras permanentes que alcanzó a agrupar esta cooperativa. A partir del año 1991, la actividad de Manos del Uruguay registró una fuerte contracción de la que derivó una reducción significativa en el número de tejedoras.

En los últimos años, la producción de artesanía en lana experimentó signos de recuperación. En este sentido, la principal dificultad que enfrentan hoy las tejedoras de la cooperativa se encuentra vinculada al bajo nivel de remuneraciones.

La producción se realiza mediante un acuerdo con Manos del Uruguay por el que la empresa se compromete a asignar un volumen de trabajo, en número de prendas, equivalente a un cierto número de horas de trabajo mensuales por tejedora.

Por otra parte, en lo que respecta a la producción artesanal en lana cruda, de acuerdo al diagnóstico realizado por la Dirección Nacional de Empleo (DINAE), existe un total de 15 tejedoras que producen para el mercado local en forma independiente; no se encuentran nucleadas. Esta actividad representa para las tejedoras un complemento de su actividad.

Los principales productos son jergones, ponchos, mantas y buzos a mano. La producción se comercializa en forma particular en campaña y pueblos de la zona.

De acuerdo a lo expuesto, en el caso de las tejedoras que producen para Manos del Uruguay, su actividad depende del desempeño de esta empresa. En ese sentido, la caída en el nivel de actividad registrado en los últimos años ha implicado una fuerte contracción en el nivel de ocupación, unido a bajos niveles salariales, por lo que surge la necesidad de generar otras alternativas o canales de comercialización de la producción local que permitan complementar el ingreso actual de las tejedoras de la zona. Estas consideraciones son igualmente válidas para la producción artesanal en lana cruda.

En función de estas consideraciones, el proyecto plantea la alternativa de realizar un proyecto con el Grupo de Apoyo al Artesano de Tambores (GAAT) destinado a promocionar y comercializar la producción de la zona en ferias, exposiciones y eventos nacionales y locales en los que participa esta institución. Asimismo, sería importante evaluar la posibilidad de acceder a nuevos mercados, en particular, en función de su proximidad, Tacuarembó capital, y en segundo lugar Paysandú. En este sentido, se considera necesario el apoyo del GAAT orientado a la búsqueda de canales de comercialización a través de los que se pueda acceder a estos mercados.

La localización de este proyecto está ubicado en Tambores.

El mercado de destino de la producción artesanal en lana industrial es fundamentalmente la exportación y, en menor medida, el mercado interno dependiendo de la política comercial de Manos del Uruguay.

En el caso de la producción artesanal en lana cruda, esta se comercializa a nivel local, en campaña y pueblos de la zona.

En cuanto a la organización de la producción, el acuerdo con Manos del Uruguay establece un compromiso en términos de horas de trabajo de carácter variable. Esta anticipa los insumos requeridos para la confección de la prenda, el diseño y las maquinarias y herramientas. Por cada prenda se estipula un estándar de horas de trabajo en base a una estimación de las horas que insume la confección de la prenda, el que varía fundamentalmente en función del diseño y la complejidad de la misma. El pago se realiza por prenda aceptada a un precio de $8 /hora.

En el caso de la producción artesanal en lana cruda, los precios de venta por producto se ubican en $95 en el caso de la producción de jergones (precio al comercio) y $ 700-800 en el caso de mantas. En este último caso, existen problemas de diseño.

El producto que más se comercializa son los jergones. Se estima un costo en $67 por jergón, por lo que el margen para la tejedora se ubica promedialmente en $28 /unidad.

Relacionado al tema de la inversión, en el caso de las tejedoras que producen para Manos del Uruguay, la realización de este emprendimiento requeriría únicamente la realización por parte de cada tejedora de una inversión en capital de trabajo (destinado a adquisición de materia prima y eventualmente pago de jornales). El monto de esta inversión es variable, dependiendo del volumen de prendas que se comercialice a través del GAAT. Es importante mencionar que esta iniciativa está orientada a complementar el ingreso del grupo de tejedoras en base al acceso a nuevas opciones de comercialización.

La inversión requerida para la producción en lana cruda se determinó de acuerdo al siguiente detalle:

-          Carda: $400

-          Rueca para hilado: $500

-          Telar (para manta grande) $750 - 900

Los requerimientos de inversión en capital de trabajo o eventualmente en herramientas en el caso de la producción artesanal en lana cruda, podrían financiarse mediante un sistema de créditos de corto plazo a través del Fondo Rotatorio que gestiona el Grupo de Apoyo al Artesano de Tambores.

No fue posible evaluar la rentabilidad del proyecto en la medida que no se pudo estimar el volumen de producción que sería factible comercializar a través del GAAT. Es importante mencionar que la misma dependerá básicamente de la política del GAAT en su calidad de institución de promoción y del mecanismo de financiación que se acuerde con las tejedoras por concepto de comisión por la venta. Por otra parte, la producción artesanal no tiene objetivo de rentabilidad; lo que debería evaluarse es la posible mejora del nivel de ingresos de los artesanos lo que puede lograrse con este proyecto.

A modo de conclusión, se pueden agregar los siguientes comentarios.

El nivel de ingresos actual de las tejedoras que integran la cooperativa, así como también la inestabilidad de este ingreso, asociado a la variabilidad de las horas de trabajo asignadas mensualmente, requiere la búsqueda de nuevos canales de comercialización que permitan aprovechar la disponibilidad de un conjunto de capacidades tales como la disponibilidad de maquinaria y el conocimiento de la producción adquirido en la experiencia de trabajo con Manos del Uruguay. En la medida que tradicionalmente el diseño de la prenda es aportado por esta empresa, se recomienda la capacitación del grupo de tejedoras en esta área. Esta recomendación es extensible a la producción artesanal en lana sucia, particularmente para la confección de mantas, en la medida que las dificultades actuales en materia de diseño limitan las posibilidades de colocación de la producción.

Por otra parte, se considera importante la capacitación en el área de gestión empresarial, con el objetivo de adquirir las capacidades que exige este emprendimiento.

Finalmente, desde el punto de vista de los cometidos del GAAT, el mismo deberá desarrollar una política activa de promoción que genere posibilidades reales de comercialización de la artesanía de la zona. Por lo tanto, se recomienda la realización de un proyecto de fortalecimiento institucional a partir de la evaluación del período de funcionamiento de esta institución en la localidad. En particular, se considera que el GAAT debería desarrollar una política comercial de mayor agresividad en la búsqueda de mercados y canales de comercialización de la producción local, así como también disponer de un mayor grado de autonomía en la gestión del Fondo Rotatorio, a fin de disponer de un mecanismo más fluido en el proceso de gestión de créditos, en particular en el caso de créditos para capital de trabajo.