GILDA

 

Mirian Alejandra Bianchi nació el 11 de octubre de 1961, en el barrio de Villa Devoto, Buenos Aires.
Vivió una infancia alimentada de fantasías y juegos. A pesar de los problemas de salud de su padre, Omar, que la afectaron considerablemente, ella fué una niña alegre, que solía disfrazarse, bailar, cantar y actuar.
A los 4 años, ya sabía leer y escribir, eso le permitió ingresar al colegio religioso, dos años antes que lo establecido como normal.
A los 9, se mudó a Villa Lugano, el barrio en que trabajaba el padre. Cuando terminó la secundaria volvió a Devoto.
Ya por ese entonces su familia había comenzado a llamarla "Gil", por Gilda, el nombre que su madre, Tita Scioli, había elegido para ella al nacer, pero que no le habían permitido registrar los problemas burocráticos del Registro Civil.
Estudió las carreras de Maestra Jardinera y Profesorado de Educación Física pero tuvo que interrumpirlas cuando, en 1977, falleció su padre a causa de complicaciones provocadas por una hemiplejía. La familia Bianchi quedó desamparada económicamente y Gilda debió hacer frente de esos problemas trabajando en el jardín de infantes de su madre.
Pero las constantes peleas con Tita, hicieron que también abandonara esta actividad.
A los 18 años se casó con Raúl Magnín, un empresario. Con él tuvo a su dos hijos, Mariel y Fabrizio.
No fue un matrimonio feliz y llegaron a la separaración .Gilda no solo vivió momentos muy difíciles sino que también tuvo que volver a mantener a su familia. Su deseo era apostar a la música, pero su madre, una mujer muy conservadora, no lo aceptaba, por eso optó por otro tipo de trabajos que nada tenían que ver ni con la docencia ni con el canto.
A los 29 años, Gilda se interesó por un aviso clasificado en el que convocaban vocalistas para un grupo musical. Se presentó y fue ahí donde conoció a Toti Giménez, un compositor y tecladista de conservatorio que se enamoró de ella a primera vista. Gilda fue elegida y así comenzó su carrera como cantante, a la vez que conocía al hombre que la haría feliz hasta sus últimos días.
Años mas tarde, la historia que le contaría a la prensa acerca de su inicio como cantante y el encuentro con Toti sería otra.
En 1991 Toti Giménez había abandonado la banda de Ricky Maravilla para dedicarse a su nuevo grupo "La Barra", el que tenía como una de sus cuatro cantantes a Gilda. El grupo se disolvió luego de hacer dos presentaciones.
Al poco tiempo armaron "Crema Americana" un grupo con el que durante un año tocaron los éxitos del momento en confiterías del centro y boliches del Gran Buenos Aires.
Paralelamente a la banda Gilda y Giménez, comenzaron a armar temas para sacar un disco solista.
Recorrieron productoras pero fueron rechazados. Los productores afirmaban que no había mercado para las mujeres en el ambiente de la bailanta. Solo tenían cabida las mujeres voluptuosas que eran las únicas que vendían.
Finalmente fueron aceptados en el sello discográfico Magenta y en 1993 sacaron su primer disco "De corazón a corazón".
Su familia y su ex marido desconocían la nueva inclinación musical que tenía Gilda. Al enterarse, la noticia no les cayó demasiado bien. Relacionaban a ese género musical con el mundo de la noche y lo consideraban peligroso.
El segundo disco "Corazón herido" lo editaron con el sello "Clan Music", una compañía que les traería muchos problemas.
En 1994 cuando comenzaron a hacer giras por Bolivia, el productor del sello empezó a interesarse en Gilda como mujer y llegó a querer separar a Toti de su lado. Las relaciones profesionales de la dupla con la discográfica comenzaban a complicarse.
Luego sacaron el tercer disco "Pasito a pasito" con el éxito "No me arrepiento de este amor". En ese entonces Gilda empezaba a hacerse conocida y en 1995 deciden separarse del productor. Esa decisión derivó en amenzas para Gilda y su familia.
Por ese motivo, y aunque Tita no estuviese de acuerdo con la carrera de su hija, comenzó a acompañarla en su giras.
Con mucho trabajo por delante, vuelven a buscar compañía para su próximo disco y llegan a Leader Music, donde después de idas y vueltas, el presidente decide contratarlos. El siguiente disco fue "Corazón Valiente", su disco más acabado y más vendido.
Llegó el éxito, las giras, los shows, los reportajes y los fans. Sus discos se editaron en Mexico, Paraguay, Chile, Perú, Bolivia, Ecuador, Uruguay. Obtuvo discos de oro, de platino y doble platino.
El 7 de Octubre de 1996 al atardecer, camino a Concordia, Entre Ríos, en el kilómetro 129 de la ruta 12, un camión embistió al micro donde viajaba todo el equipo de Gilda.
Así tuvo lugar el trágico accidente que terminó con la vida de la cantante, su madre Tita, su hija Mariel y tres de los músicos de la banda. Fabrizio, el hijo de Gilda y Toti sobrevivieron al choque.
La noticia fue un gran golpe para todos los seguidores de la cantante. Al funeral, en el Cementerio de la Chacarita, asistieron cientos de personas . La multitud, que lloraba por ella, sorprendió a familiares y amigos, que no tenían idea del éxito de Gilda.
Mientras se encontraba internado debido a las lesiones sufridas, Toti le pidió a Reynaldo Lío, el representante de Gilda, que fuera a buscar al lugar del accidente, un cassette que ella llevaba consigo, que contenía una grabación casera con canciones destinadas a formar parte de su próximo trabajo y que terminó convirtiéndose en el material para su disco póstumo.
El representate de Gilda encontró a un costado de la ruta esa cinta. Y entre las canciones se encontró "No es mi despedida", un tema que días antes de salir de gira, en un supuesto acto premonitorio, Gilda habría reescrito.
Ese y otros temas que poseían una calidad mínima, según los productores, fueron procesados hasta lograr un registro de estudio de tal forma que pudieron ser incluídos en un album homenaje llamado "Entre el cielo y la tierra". Un disco nacido del deseo de Toti de volver a escuchar cantar a su amada.
Gilda se fue en el mejor momento de su carrera, pero los seguidores continuaron escuchando sus discos y sintiendo las letras que la cantante dedicaba siempre al amor. Con el tiempo, los fanáticos se convirtieron en "devotos" y comenzaron a aparecer testimonios de milagros que algunas personas le atribuían al espíritu de Gilda.
Hoy, gente de todas las edades ofrece oraciones y prende velas a su imagen; pidiéndole que preserve la salud y el trabajo de sus familias y esperando que Gilda los ilumine con un milagro que solucione sus problemas.
La "Gilda Manía" que desató la difusión de estos "milagros" en los medios de comunicación crece día a día. La venta de los discos aumenta, y los homenajes a la cantante son cada vez más multitudinarios. La peregrinación al Santuario de Entre Ríos y al Cementerio de la Chacarita es incesante y el mercado de objetos "religiosos" con la imagen de "Santa Gilda" sigue creciendo.
Nadie sabrá nunca qué fue lo que originó el mito; qué motiva a personas de todas las edades y de todas partes del mundo a viajar cientos de kilómetros para dejarle una flor, ni qué los lleva a seguir comprando sus discos; pero lo que si se sabe es que como ella lo soñó, hoy es considerada "El Angel de la Movida Tropical".