Si a alguien le quedaba la duda de que La Renga es la banda más importante del país, sólo tiene que mirar 10 minutos de En el Ojo del Huracán. Después, que apague el DVD y se dedique a ordenar en qué lugar van las demás.

 

El comienzo con A Tu Lado pone la piel de gallina. Y esa sensación cutánea aparecerá varias veces a lo largo del playlist de aquél 4 de Diciembre de 2004. No busquen sutilezas. Es una descarga arrolladora de rock visceral, que te pega en el pecho y te conmueve nervio por nervio, estribillo a estribillo, aunque estés viéndolo sentado en un sillón de tu casa. Aún si estuvieras en bar, rodeado de gente que hace otra cosa. Las palabras para describir la comunión entre el público y la banda pierden el sentido cuando se ven las imágenes. Chizzo comanda y la gente responde. De a ratos, convierten el campo en un mar de bengalas…permitidas y aún inocentes en aquél entonces.

 

Tras el inicio estremecedor, la lista intercala hits de este tiempo con canciones de épocas previas, pero cuando el show supera la mitad no habrá canción que no motive a cantar, a agitar, a recordar lo que sintió a quién estuvo ahí o a putear a los cuatro vientos por haberse perdido semejante show. Destacar algún tema en particular es arbitrario, pero El Final es en Dónde Partí, La Razón que te Demora, La Balada del Diablo y La Muerte (con una zapada visual y musicalmente lisérgica)o Detonador de Sueños tienen un lugar asegurado en el rubro favoritos.

 

Párrafo aparte para el único invitado de aquella noche. Pappo aparece para meter su Gibson Firebird en Hey Hey My My (de Neil Young),en lo que a la postre sería una de sus últimas presentaciones masivas. Verlo tocar mientras Chizzo grita “¡El rock and roll no morirá jamás!” ahonda la pena por no tenerlo ya acariciando una guitarra.

 

Visualmente el DVD es impecable. No hay detalle que ocurra en el inédito escenario central, o debajo de él, que quede pasado por alto. En cada rincón hay una cámara registrando un momento, una situación; incluso entre el público. Y la edición es lujosa como pocas en el país y camina a la par de varias de afuera: 96 páginas de grandes fotos que retratan desde el armado previo hasta el final del show, más un documental de cómo se preparó el concierto, con testimonios de los plomos, luthiers, sonidistas y personal vinculado al evento.

 

En el Ojo del Huracán es una obra soberbia, imperdible. Y hay que tenerlo. No importa si se es fanático o si, todavía, se está tratando de comprender ese fenómeno del rocanrol llamado La Renga.

 

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